Almanzor y la última ampliación de la Mezquita de Córdoba
octubre 11, 2026

Cuando hoy caminas por las naves orientales de la Mezquita de Córdoba estás pisando la obra de Almanzor, el hombre que gobernó al-Ándalus en nombre del califa Hisham II y que firmó la última y mayor ampliación del edificio. Su intervención, iniciada hacia 987-988, hizo de la Mezquita uno de los templos más grandes del mundo islámico de su época. Te contamos quién fue Almanzor, por qué amplió el templo hacia el este y qué detalles de su obra puedes reconocer durante la visita.

Quién fue Almanzor, el caudillo que gobernó en nombre del califa

Muhammad ibn Abi Amir, conocido como al-Mansur («el Victorioso») y castellanizado como Almanzor, nació hacia el año 938 en el sur de al-Ándalus, en el seno de una familia árabe de juristas. Llegó a Córdoba para formarse como jurista y fue escalando puestos en la administración califal hasta convertirse en el hombre de confianza de la familia de al-Hakam II.

A la muerte de al-Hakam II en el año 976, el heredero, Hisham II, era todavía un niño. Almanzor supo eliminar a sus rivales en la corte y asumió el cargo de hayib (algo parecido a un primer ministro). Durante más de dos décadas el califa quedó relegado a un papel simbólico, mientras Almanzor gobernaba de hecho, mandaba los ejércitos y llegó a levantar su propia ciudad palatina, Madinat al-Zahira, al este de Córdoba.

El hombre de las campañas militares

Su fama en los reinos cristianos procede de sus expediciones militares, las aceifas, que las crónicas cifran en más de cincuenta. La más recordada es la de 997 contra Santiago de Compostela: según la tradición, las campanas de la catedral gallega fueron trasladadas a Córdoba por cautivos cristianos y fundidas o adaptadas como lámparas para la Mezquita. Más de dos siglos después, tras la conquista de la ciudad por Fernando III en 1236, el viaje se habría hecho a la inversa. Almanzor murió en 1002, en Medinaceli, durante una de sus campañas.

La ampliación de Almanzor: por qué la Mezquita creció hacia el este

A finales del siglo X Córdoba era una de las ciudades más pobladas de Europa y la Mezquita, pese a las ampliaciones anteriores, se quedaba pequeña para la oración del viernes. Hasta entonces el templo había crecido siempre hacia el sur, en dirección al río, tal y como te contamos en el post sobre el origen de la Mezquita y la obra de Abderramán I. Pero ese camino estaba agotado: el Guadalquivir quedaba demasiado cerca y al oeste se levantaba el alcázar de los califas.

La única salida era el este. Almanzor añadió ocho naves nuevas a lo largo de todo el costado oriental del edificio, desde el muro norte hasta el muro de la qibla, y amplió en la misma proporción el patio de abluciones. El resultado fue una superficie total cercana a los 23.000 metros cuadrados, la que conserva el edificio hoy.

Un mihrab que dejó de estar en el centro

Ampliar hacia un lado tuvo una consecuencia que muchos visitantes notan sin saber explicarla: el mihrab de al-Hakam II, que antes ocupaba el eje central de la sala de oración, quedó desplazado hacia el oeste. Almanzor no construyó un mihrab nuevo, de modo que el lugar más sagrado del templo dejó de estar alineado con el centro del edificio. Si quieres entender bien cómo encaja cada fase, te recomendamos leer la evolución arquitectónica de la Mezquita de Córdoba.

Naves de la ampliación de Almanzor en la Mezquita de Córdoba
Naves orientales de la ampliación de Almanzor, con sus arcos de dovelas pintadas.

Cómo reconocer la obra de Almanzor durante la visita

A primera vista, las naves de Almanzor parecen una continuación natural del bosque de columnas. Mantuvo el sistema de arcos superpuestos de herradura y medio punto inventado en el siglo VIII, lo que da unidad a todo el conjunto. Pero si te fijas en los detalles, la diferencia se aprecia.

Arcos pintados en lugar de ladrillo

En las fases más antiguas, el bicolor de los arcos se consigue alternando dovelas de piedra y de ladrillo. En la ampliación de Almanzor, en cambio, las dovelas son de piedra y el rojo está pintado para imitar el efecto original. Es una solución más rápida y económica que demuestra que el objetivo era ampliar el espacio, no competir en lujo con la obra de al-Hakam II. Encontrarás más claves sobre este sistema en nuestro artículo dedicado a los arcos de la Mezquita de Córdoba.

Columnas y capiteles más homogéneos

Las primeras fases reutilizaron columnas y capiteles romanos y visigodos de procedencias muy distintas. En la zona de Almanzor predominan las piezas labradas expresamente para la obra, de factura más sencilla y repetitiva. La luz también cambia: hoy esta parte de la sala es algo más luminosa y suele estar menos concurrida, un buen rincón para observar con calma la perspectiva de las arquerías.

El patio y la fachada oriental, también obra de Almanzor

La ampliación no se limitó a la sala de oración. El patio creció hacia el este en paralelo, y bajo él se construyó un gran aljibe para almacenar agua para las abluciones. Ese espacio es el actual Patio de los Naranjos, que hoy recorre cualquier visitante al entrar.

Por fuera, la ampliación dio lugar a la fachada que se asoma a la calle Magistral González Francés, con una sucesión de portadas decoradas con arcos lobulados, celosías y ataurique. Muchas de ellas fueron restauradas a principios del siglo XX por el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco, por lo que conviene mirarlas sabiendo que mezclan piezas originales y reconstrucciones.

Preguntas frecuentes sobre Almanzor y la Mezquita de Córdoba

¿Cuándo se hizo la ampliación de Almanzor?

Las obras comenzaron hacia los años 987-988, durante el califato nominal de Hisham II, cuando Almanzor gobernaba de hecho al-Ándalus. Fue la cuarta y última gran ampliación islámica del edificio, tras la fundación de Abderramán I y las ampliaciones de Abderramán II y al-Hakam II. Con ella la Mezquita alcanzó la superficie que conserva hoy.

¿Por qué la ampliación de Almanzor se hizo hacia el este?

Porque el crecimiento hacia el sur ya no era posible: el muro de la qibla estaba muy cerca del río Guadalquivir y el terreno descendía hacia la orilla. Al oeste se encontraba el alcázar califal. La única dirección libre era el este, donde Almanzor añadió ocho naves longitudinales y amplió el patio en la misma proporción.

¿Se puede ver la zona de Almanzor en la visita a la Mezquita?

Sí. Las naves de Almanzor ocupan todo el lado oriental de la sala de oración y están incluidas en la visita general. Se reconocen por sus arcos de dovelas pintadas y por sus columnas más homogéneas. Con un guía es más fácil localizar la línea donde termina la obra de al-Hakam II y comienza la de Almanzor.

¿Es cierto que las campanas de Santiago acabaron en la Mezquita?

Así lo recogen las crónicas: tras la campaña de 997 contra Santiago de Compostela, las campanas de su iglesia fueron llevadas a Córdoba y utilizadas como lámparas en la Mezquita. Según la tradición, Fernando III las devolvió a Santiago tras conquistar Córdoba en 1236. Es un episodio con una parte histórica y otra legendaria.

La ampliación de Almanzor es la mejor prueba de que la Mezquita es un edificio vivo, hecho en varias capas a lo largo de los siglos. Si quieres aprender a distinguirlas sobre el terreno, en nuestra visita guiada a la Mezquita de Córdoba te enseñamos a leer cada fase, de Abderramán I a Almanzor.

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